No es sorpresa ver a los usuarios de los diferentes productos Roomba realizando comentarios acerca de las compras realizadas por sus productos como: “Hace su trabajo perfectamente, buena calidad y en general muy buen producto; ya es uno más en la familia”, “tengo dos gatos y uno es persa. En mi casa el Roomba funciona cada día y recoge hasta lo que no se ve. Gracias a él, el pelo de los gatos en casa ya no es un problema” y muchos otros comentarios como estos leídos anteriormente, son prueba de que los robots aspiradores Roomba de mano de la firma iRobot, son herramientas de calidad que facilitan la vida diaria de las personas alrededor de todo el mundo, logrando incluso llegar a ser fundamentales para el proceso de limpieza moderno.

Esto nos demuestra el alto grado de aceptación que tienen estos pequeños robots limpiadores en la sociedad, que cada vez deciden más y más tenerlo en los espacios; con más de 10 millones de unidades vendidas alrededor del mundo, Roomba es el máximo exponente en robots aspiradores en el mundo de hoy en día.

Los fabricantes de los robots Roomba: iRobot

Si bien la compañía que fabrica estos modelos de robots aspiradores hace un trabajo impecable desarrollándolos y produciéndolos, cabe destacar que no sólo se centran en la creación de robots dedicados a la limpieza. La compañía iRobot es la responsable de la creación y existencia de la serie de modelos Roomba a lo largo del mundo; es una compañía de tecnología avanzada que se especializa en la construcción de robots tales como robots policías y militares, robots para el ámbito de la medicina, (aquí más información sobre su evolución) y por supuesto, robots para el hogar, entre los cuales está el Scooba, el Brava, el Verro y los bien conocidos modelos Roomba (aquí puedes ver todos los modelos de Roomba: https://robotsaspirador.es/comparativa-roomba/). Dedicados en la creación de robots desde 1990 iRobot ha ido creciendo más y más, llevándonos al futuro tecnológico día a día.

irobot roomba ceo

Colin Angle, CEO y fundador de iRobot, sostiene uno de los últimos robots de limpieza creado por su empresa.

Roomba en comparación a modelos de otras compañías

A comparación de otros modelos hechos por diversas compañías que podrían bien mostrar cierto nivel de competencia a los modelos de robots aspiradoras de la gente de irobot, tales como: LG, Vileda, Taurus striker, Samsung y muchas otras marcas hechas por diversas compañías; la verdad es que no poseen la misma calidad que los robots Roomba, teniendo estos serias críticas por parte de sus compradores, presentado distintos defectos o inconvenientes incluso sin llegar a incorporar un sistema de navegación inteligente o sensor de suciedad. Pueden ser marcas que al contrario de su propósito y cometido terminan siendo un dolor de cabeza.

Roomba proporciona un alto nivel de calidad que, además del hecho de ser la marca más importante de éste tipo de herramientas en el mercado, nos brinda opciones a la hora de comprar, pasando así por sus modelos más económicos hasta los que nos aseguran que nuestra casa va a estar limpia a todo momento en todos los rincones. Teniendo más de 14 años de experiencia, iRobot siempre sigue innovando en mayor proporción con las nuevas características que involucra con sus nuevos productos Roomba, haciéndonos preguntarnos si en un futuro el uso de las escobas y palas pasarán a la obsolescencia.

A diferencia de sus competidores, los productos roomba proporcionan características que otros productos similares no poseen tales como:

  • Aeroforce®. este poderoso componente viene en los equipos robots aspiradores de la mano tecnológica de irobot, y permite que se obtenga una potencia hasta 5 veces o incluso de 10 veces mayor (dependiendo del modelo); algo que los competidores de irobot ni siquiera pueden considerar actualmente superar. Tras esto, se habilita así una limpieza óptima y más eficiente que los de sus competidores.
  • Gracias a la detección de objetos mediante sensores infrarrojos, los modelos de Roomba son capaces de detectar obstáculos a largas distancias, evitando así grandes inconvenientes que quizás otro modelos tendrían a la hora de limpiar hogares; esto gracias a la navegación iAdapt® 2.0.

Estas y muchas otras características son las que hacen a los productos de la gente de iRobot artefactos únicos e inigualables; siendo ellos mismos los líderes de éste mercado, no hay duda alguna de que estos son los robots aspiradores que necesita todo hogar. iRobot, desde el punto de vista de la evolución tecnológica, habéis conseguido un gran logro: Poner un robot en multitud de hogares de países desarrollados; algo con lo que hace años sólo los utópicos soñaban.

En 1965 Gordon E. Moore publicó en el número 8 de la revista “Electronics Magazine” un breve estudio de 4 páginas (disponible en este enlace de la Universidad de Florida) en el cual afirmaba que el número de transistores presentes en un circuito integrado se había duplicado desde el año 1958 –año en que se inventaron– y pronosticaba que cada dos años se irían duplicando exponencialmente:

Hoy, casi medio siglo después, la ley que formuló el visionario sigue siendo válida, aunque se cuestione su durabilidad en los años venideros. De hecho, la Ley de Moore también se ha llegado a aplicar en otros ámbitos, llegándose a afirmar que”el rendimiento de las redes se duplica cada nueve meses”, o “la densidad de almacenamiento de datos se duplica cada 12″.

En lo que a nosotros nos respecta, como consumidores culturales también hemos notado (o “padecido”, que podría ser una palabra más idónea) las consecuencias de los avances tecnológicos. Por poner un ejemplo, ¿cuántos habéis tenido que renovar vuestro ordenador al no ser éste capaz de reproducir películas en alta resolución? ¿Cuántos habéis tenido que comprar discos duros externos o aumentar el almacenamiento de vuestros equipos para alojar la música o las películas que os descargáis? Incluso haciendo una rápida búsqueda se pueden encontrar páginas en internet que se dedican exclusivamente a comparar y analizar unidades de almacenamiento. Es evidente que si existen páginas que hablan únicamente de estos productos es porqué hay un interés real en ellos.

El fenómeno streaming, sin embargo, pareció que iba a cambiar el paradigma del almacenamiento de datos. ¿Por qué descargar y almacenar, cuando puedo tener mis productos culturales –casi– siempre disponibles? Incluso nos podemos llegar a imaginar los grandes directivos de las empresas de discos duros maldiciendo a Spotify y a Hulu, mientras por las noches tenían sueños húmedos con las ilegales redes de descarga P2P.

Sin embargo, los hábitos de los usuarios consiguieron aplacar los supuestos miedos de dichos directivos: Nos gusta descargar y almacenar nuestro propio material cultural. El streaming es para pasar el rato, para hacer un consumo rápido y superficial; pero seguimos descargando y almacenando en nuestros discos duros aquel contenido que realmente nos gusta y queremos conservar. iTunes, por poner un ejemplo, sigue generando descargas y acumulando beneficios, incluso hoy en día, en tiempos de streaming. Concretamente genera unos 7 billones de dólares cada cuatrimestre, lo que significa que si fuera una compañía aislada de Apple sería más grande que Xerox, que la CBS o que U.S. Steel.

De hecho, las creaciones culturales siempre han tenido cierto factor fetiche que nos hace querer poseerlas y resguardarlas sólo para nosotros. ¿Quien no tiene una pequeña colección formada por sus libros de cabecera, sus películas de culto, sus documentales favoritos?

El almacenamiento y su crecimiento exponencial, además, no sólo dependen de las descargas de material cultural, sino también de la propia producción de éste. La tecnología ha puesto al alcance de todos herramientas de producción cultural que hasta hace poco sólo estaban al alcance de pocos. Podemos hacer fotografías en altísima resolución con cámaras que están al alcance de todos; podemos grabar horas de video fullHD con los teléfonos que tenemos en el bolsillo.

Así, vemos como las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías han acercado la producción cultural al usuario medio, mientras que, paralelamente, nos obligan a disponer de más medios de almacenamiento. En definitiva, antes de plantearte el guión de tu nuevo cortometraje, ve pensando dónde lo vas a almacenar, porqué el vídeo que graba tu smartphone pesa, y mucho.

Si bien es cierto que el hecho de que todos llevemos una cámara de fotos encima no es ninguna novedad –¿Cuánto hace ya que todos vamos con smartphones con cámara en el bolsillo?– en los últimos tiempos estamos viendo como las cámaras personales están gozando de un envidiable hueco en el mercado, comparable a la aparición de aquellas primeras digitales compactas. Me refiero a aquellas cámaras pensadas para inmortalizar escenas de deporte, como muchos debéis haber adivinado, pero a la práctica usadas para sacar fotos y vídeos de todo excepto de escenas de deporte. Si cabe alguna duda al respeto sugiero una rápida búsqueda en Google sobre el precio de la empresa GoPro o la cotización de sus acciones en la bolsa americana.

Cuando reflexiono sobre estos asuntos no puedo evitar pensar en esta reciente moda consistente en tirarnos un cubo de agua por la cabeza para, acto seguido, inmortalizarlo con nuestras cámaras y compartirlo en nuestras redes sociales. Bajo la coartada de la ayuda a tal o cual asociación benéfica y la difusión de su causa, las redes sociales se nos llenan de pazguatos egocéntricos que aprovechan cualquier oportunidad, cuál mercenarios de su ego, para exaltar su narcisismo.

gopro

¿Lo que nos define es nuestro propio carácter, nuestra actitud para con la vida? ¿O buscamos definirnos a través de la mirada de los demás, mendigando atención, aprobación, más visibilidad, un sólo “like” más…? En lo personal, me siento avergonzado de mi generación. Somos débiles, profundamente débiles. ¿De no ser así, acaso necesitaríamos constantemente la mirada de los demás? ¿Necesitaríamos su perpetua aprobación? A mi no me engañan: Aparentemente felices, de puertas hacia fuera; profundamente infelices, en lo más profundo.

Antaño éramos, luego nos manifestábamos. Pienso –ergo soy–, luego existo, parafraseando a Descartes. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado mucho. Para poder ser, para poder existir, primero necesito manifestarme. No soy sin la mirada de los demás; no soy si no existo para los demás. Los demás –sus miradas– son los que me otorgan la bendición de existir.

Ante esta coyuntura, el auge de las Gopro y demás cámaras personales se ve como algo previsible, incluso inevitable. Una Gopro no es una cámara. Es una herramienta que me permite ser, que me permite existir. Incluso en los últimos tiempos hemos visto como nacen portales de fans, exclusivamente dedicados a las cámaras Gopro. Tal es la envergadura del asunto.

Sin la intención de intentar profundizar más en las causas de este fenómeno descrito (no estoy cualificado para ello, y ya se ha hablado vastamente al respeto, un artículo universitario interesante) es evidente que Internet juega un papel muy importante en toda esta cuestión. Sin embargo, bajo mi punto de vista, la red no es más que el medio, no la causa. Si me preguntaran por las causa yo tendería a señalar –repito, a título personal, sin ser un experto en la materia– la televisión basura, que lleva años amasando nuestras mentes y haciéndonos creer que popularidad es sinónimo de éxito y felicidad. La bazofia televisiva, bajo mi punto de vista, ha sido uno de los grandes caldos de cultivos que nos ha hecho llegar a esta situación. Es evidente que echar la culpa de un fenómeno tan complejo como éste a un solo elemento es simplista e incluso erróneo. Por supuesto, también cabría señalar otras múltiples causas, como déficits en nuestro sistema educativo, un empobrecimiento cultural notable y generalizado, un viraje hacia la cultura audiovisual simplona, etcétera.

Ahora discúlpenme, pero el botón de “Compartir este artículo en las redes sociales” me llama demasiado como para proseguir con su redacción.